Donde sea 1

Capítulo 1

Otro concierto más que se terminaba y la vida volvía a su rutina diaria. Ve al hotel, saluda por el camino a las fans reunidas, haz feliz a unas cuantas con solo una sonrisa, dejándote fotografiar o simplemente dirigiéndola una mirada que la hace suspirar…

A veces se paraba a pensar que demonios estaba haciendo con su vida, tantos años malgastados para caer en la tediosa rutina.

Le quedaba el consuelo de que no estaba solo. Miró a su derecha y vio a su hermano bostezando tan aburrido como él, sentado en una silla con los codos apoyados en las rodillas, deseando que llegara la noche para poder dormir y no enterarse si el mundo estallaba en mil pedazos.

En otras circunstancias iría a mostrarle su apoyo, pero no tenía las fuerzas necesarias para animarle. Su moral también estaba por los suelos.

Dejó de pensar en eso y se levantó estirándose por el camino. Sentía que le dolía la cabeza, desde la última canción su cuerpo empezó a rebelarse contra él. O hacía algo para cambiar de vida, o todo se terminaba.

¿Todo? ¿Hasta la relación que mantenía en secreto con su propio hermano?

Si, hasta eso. El origen de todo ese aburrimiento…

Estaban cansados los dos. Llevaban meses escondiéndose de sus amigos, que nadie viera como cada noche hacían el amor mordiéndose los labios para no gritar muy alto y despertarlos. Eso consumía todas sus energías, tener que reprimirse.

Escuchó un suspiro procedente de su hermano y se volvió. Estaban metidos en el autobús camino de la siguiente ciudad en la que darían un concierto más. Habían parado en el hotel el tiempo necesario para recoger sus cosas y hacer feliz a unas cuantas fans.

Luego David les metió prisa y los hizo subir al autobús, que arrancó con ellos dentro. De eso hacía ya dos largas horas y su hermano ya se estaba aburriendo. Suspiró él también y se acercó a donde estaba, sentándose a su lado mientras echaba una mirada a sus compañeros. Georg para variar comía y comía mientras leía una revista, Gustav estaba entretenido viendo algo en su portátil.

¿Te has fijado?—susurró acercándose a su hermano.

Tom alzó la mirada de ese suelo que tan “entretenidamente” estaba observando, mirando a Bill sin saber a que demonios se refería.

Gustav—explicó Bill manteniendo la calma, observando el gesto aburrido de Tom—Está muy concentrado, para mi que está viendo una película de esas…para mayores…

Se dice porno, Bill—le corrigió Tom resoplando—No te vas a morir por pronunciar esa palabra.

Se le quedó mirando con los labios separados, no se esperaba ese estallido de su hermano….

No me hagas caso, me duele la cabeza y no sé lo que digo…o hago—dijo Tom levantándose—Me subo a acostar, no me despiertes cuando vengas.

Y se levantó sin esperar su respuesta. Recorrió el largo pasillo del autobús y subió escaleras arriba, acostándose en su litera una vez que se quitó la ropa que llevaba quedándose en boxers.

En el piso inferior Bill aún no podía entender que acababa de suceder. Solo quería entablar una conversación con su hermano, pero al parecer…”le dolía la cabeza”. ¡La de veces que había usado esa excusa últimamente!

Se levantó maldiciendo por lo bajo. Decidió subir él también a acostarse, a ver si caía en coma nada más que su cabeza rozara la almohada y no se despertara hasta que a su hermano le hubieran hecho un transplante de cerebro…o de corazón …

Estaba a punto de entrar en el baño cuando Georg se le adelantó empujándole a un lado y gritando que le había dado un apretón. Se golpeó la cabeza con la pared del autobús y maldijo de nuevo, esa vez a su compañero.

Siéntate, irá para rato—dijo Gustav sonriendo.

Asintió y se dejó caer a su lado, viendo como cerraba el portátil y se le quedaba mirando.

¿Te molesto?—preguntó frotándose el lugar exacto de su cabeza en donde le iba a salir un chichón.

No, ¿por?—preguntó Gustav a su vez.

¿Qué estabas viendo? ¿Una peli porno?—soltó sin poderse contener.

¡Pero Bill! ¿Qué dices?—rió Gustav nervioso.

Eso era una clara respuesta afirmativa, y Bill no pudo más que sonreír.

¿Puedo verla yo también?—preguntó con toda naturalidad.

Vio como su compañero negaba tajantemente con la cabeza antes de hablar.

Si quieres te la paso, pero no pienso verla contigo—dijo Gustav tajantemente.

¿Por qué?—insistió Bill.

Por que es raro, ver porno con un niño—contestó Gustav guiñándole un ojo.

Tengo 17 años y no soy ningún niño—saltó Bill enfadándose.

Se estaba levantando para subir a hacer compañía a Tom, cuando Gustav le retuvo del brazo y le hizo sentarse de nuevo.

Perdona, no quise decir eso. Estás molesto, ¿qué te pasa?—preguntó muy interesado.

Bill suspiró acomodándose en su asiento. Podía contarle su problema, sin mencionar que el otro implicado era su propio hermano. Gustav era el mayor de todos, le podría dar un buen consejo…

Yo…tengo ciertos problemas…—empezó a decir en voz baja.

¿Problemas? ¿Qué problemas?—preguntó Gustav ya preocupándose.

De tipo sexual—confesó poniéndose rojo de pies a cabeza.

Ah…ya… ¿y no crees que Tom te ayudaría mejor que yo?—preguntó Gustav tratando de librarse en vano.

No, él no puede. ¿Te lo puedo contar?—pidió Bill con un puchero.

Gustav asintió suspirando. Se le veía muy preocupado y si no podía hablar con su hermano, es que el tema era muy serio. Georg y él ya sabían que era gay, y debía ser que había alguien muy especial y no sabía como acercársele, normal siendo famoso y teniendo miedo de que se filtrara su secreto. Si aún se veía con fuerzas para contarlo, él le apoyaría en lo que fuera…

Yo…estoy con alguien—susurró Bill.

¿Cómo?—gritó Gustav sin poderlo evitar.

No se esperaba que le saliera con esas, decirle que ya tenía a alguien. ¿Quién? ¿Cómo pasó? Si estaba con ellos siempre…bueno, o casi siempre…

Me estoy viendo con un chico—explicó Bill sin necesidad—Llevamos solo un par de meses, pero…creo que ya se terminó, no lo sé…

¿No lo sabes?—repitió Gustav.

Le amo, y sé que él a mi también. Pero…estamos ya aburridos el uno del otro—contestó suspirando.

No pudo evitar sonreír ante las palabras de su amigo. En un par de meses ya se había cansado…

¿Me puedes ayudar?—pidió Bill de nuevo—No quiero que se vuelva a repetir lo que nos pasó ayer…

¿Qué pasó?—preguntó Gustav sin poderlo evitar.

Resopló recostándose en el asiento. No le quedaba más remedio que contárselo, a pesar de la vergüenza que le estaba dando, pero solo así le podía ayudar. Claro, que tenía que omitir que era Tom con quien pasó la noche anterior…y la otra…y la siguiente…

Cerró los ojos y se sumergió en sus pensamientos….

Continuará…

Escritora del fandom

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